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¿Qué nuevos avances hay en el tratamiento con rituximab? Los estudios presentados en ERA 2026 aportan nuevas perspectivas clínicas
Quote from DengYueMed on September 23, 2026, 14:58A medida que se profundiza en el conocimiento de los mecanismos patogénicos de las enfermedades renales inmunomediadas, el tratamiento dirigido a las células B se ha convertido gradualmente en una importante área de investigación en nefrología. Rituximab (RTX), un anticuerpo monoclonal clásico dirigido contra CD20, se ha utilizado ampliamente en los últimos años para el tratamiento de diversas enfermedades glomerulares inmunomediadas.
En el 63.º Congreso de la European Renal Association (ERA 2026) se presentaron varios estudios relacionados con rituximab, que abarcaron la enfermedad por cambios mínimos (MCD) en adultos, la glomeruloesclerosis focal y segmentaria (FSGS), la nefropatía membranosa (MN), el síndrome nefrótico (NS) refractario y la nefropatía por IgA con formación de semilunas (c-IgAN), entre otras patologías. Estos resultados aportan nueva evidencia clínica sobre distintos aspectos del uso de rituximab, como la duración de la remisión, el riesgo de recaída, los esquemas de administración y la monitorización de la función renal.
1. Información básica sobre rituximab
Elemento Información Nombre genérico Rituximab Tipo de medicamento Anticuerpo monoclonal anti-CD20 Principal diana terapéutica CD20 Principal mecanismo de acción Dirigido a las células B y favorece su eliminación Principales áreas terapéuticas Enfermedades hematológicas y diversas enfermedades inmunomediadas Aplicaciones en nefrología Nefropatía membranosa, MCD, FSGS, entre otras Características del tratamiento Modulación de la respuesta inmunitaria anómala mediante la acción dirigida sobre las células B Rituximab se dirige al antígeno CD20 presente en la superficie de las células B y favorece su eliminación, modulando así las respuestas inmunitarias anómalas. A medida que se ha reconocido cada vez más el papel de las células B en la producción de autoanticuerpos y en las enfermedades inmunomediadas, el uso de rituximab se ha ampliado progresivamente desde las enfermedades hematológicas hacia diversas enfermedades autoinmunes.
2. Estudio TURING: nueva evidencia clínica importante para el tratamiento de la MCD y la FSGS en adultos
Entre los estudios relacionados con rituximab presentados en ERA 2026, el estudio TURING constituye un avance de especial interés.
Durante mucho tiempo, las opciones terapéuticas para la MCD y la FSGS en adultos han sido relativamente limitadas. Los glucocorticoides suelen constituir una de las principales opciones de tratamiento; sin embargo, algunos pacientes presentan recaídas, dependencia de los glucocorticoides o problemas asociados con el tratamiento prolongado. Por ello, prolongar la duración de la remisión y reducir el riesgo de recaída siguen siendo objetivos clínicos importantes.
El estudio TURING incluyó a 149 pacientes adultos con MCD o FSGS de nuevo diagnóstico o en recaída, acompañadas de síndrome nefrótico, con el objetivo de evaluar más a fondo el valor terapéutico de rituximab en esta población.
Los resultados mostraron que, entre los pacientes con FSGS que habían alcanzado una remisión clínica, la tasa de remisión completa fue mayor en el grupo tratado con rituximab que en el grupo placebo: 96% frente a 63%, respectivamente (P=0,015).
El seguimiento a largo plazo también mostró diferencias. Con una mediana de seguimiento de 2,8 años, la mediana del tiempo hasta la recaída fue de 23 semanas en el grupo placebo, mientras que la mayoría de los pacientes tratados con rituximab seguían en remisión al final del seguimiento. El riesgo de recaída se redujo significativamente (HR=0,22; P<0,0001).
El análisis por subgrupos también mostró que, tanto en pacientes con MCD como en aquellos con FSGS, el tratamiento con rituximab se asoció con un menor riesgo de recaída.
Estos resultados indican que los avances en rituximab ya no se centran únicamente en si el tratamiento puede inducir la remisión, sino también en cómo mantenerla durante más tiempo y reducir el riesgo de recaída.
3. Nefropatía membranosa: del tratamiento al manejo a largo plazo
La nefropatía membranosa (MN) es una de las enfermedades renales inmunomediadas en las que el uso de rituximab está más consolidado. En los últimos años, el interés clínico ha evolucionado desde la simple inducción de la remisión hacia la individualización del manejo en función de la respuesta al tratamiento y la identificación precoz del riesgo de deterioro de la función renal.
Uno de los estudios presentados en ERA 2026 comparó un esquema de tres dosis de rituximab con un régimen basado en ciclofosfamida administrada de forma cíclica en combinación con glucocorticoides.
El estudio mostró que algunos pacientes presentaban concentraciones séricas bajas de rituximab después del tratamiento convencional con dos dosis, lo que aportó fundamentos para investigar la posibilidad de administrar dosis adicionales. A los 18 meses, las tasas de remisión sin recaída fueron similares entre ambos grupos: 73% y 72,1%, respectivamente. Sin embargo, la tasa acumulada de recaída fue mayor en el grupo tratado con el régimen convencional, 16% frente a 4% en el grupo de rituximab.
En cuanto a la seguridad, la incidencia de acontecimientos adversos fue del 11% en el grupo de rituximab, frente al 34% en el grupo de tratamiento convencional.
Estos resultados sugieren que, en determinados pacientes con MN, el esquema de tratamiento con rituximab podría necesitar ajustes en función de la respuesta individual, en lugar de seguir exclusivamente un régimen fijo.
4. Los cambios en la eGFR podrían ayudar a identificar el riesgo de progresión de la enfermedad renal
Además de optimizar los esquemas de administración, los estudios presentados en ERA 2026 también prestaron especial atención a los cambios a largo plazo de la función renal después del tratamiento con rituximab.
Un estudio multicéntrico retrospectivo basado en el registro internacional RITERM incluyó a 239 pacientes con MN procedentes de 30 centros de 15 países. Todos los pacientes habían recibido tratamiento con rituximab y contaban con un seguimiento mínimo de 36 meses.
Los resultados mostraron que, a los 12 meses de tratamiento, aproximadamente el 63% de los pacientes había alcanzado una remisión clínica. De particular interés, el análisis mediante curvas ROC indicó que una disminución de la eGFR ≥2,6 mL/min/1,73 m² a los 12 meses podría estar asociada con un mayor riesgo de deterioro rápido posterior de la función renal.
Una de las principales implicaciones clínicas de este estudio es que la evaluación después del tratamiento con rituximab no debería centrarse únicamente en la proteinuria y la remisión clínica; el seguimiento dinámico de los cambios en la eGFR también tiene una importancia considerable.
Para los profesionales sanitarios, la identificación temprana de los cambios en la función renal puede ayudar a evaluar oportunamente el pronóstico del paciente y, según las circunstancias individuales, reconsiderar la estrategia terapéutica.
5. Síndrome nefrótico refractario: rituximab continúa en investigación
El síndrome nefrótico refractario suele incluir situaciones complejas como resistencia a los glucocorticoides, dependencia de estos fármacos o recaídas frecuentes. Algunos pacientes también presentan una respuesta limitada a los tratamientos inmunosupresores convencionales.
En ERA 2026 se presentó un estudio de Polonia basado en 10 años de experiencia de un único centro, que incluyó a 48 pacientes con síndrome nefrótico grave que no respondieron al tratamiento inmunosupresor convencional. Entre ellos se encontraban pacientes con MN, FSGS y MCD.
Los resultados mostraron una tasa global de respuesta al tratamiento con rituximab del 77,1% (37/48). De estos pacientes, 13 alcanzaron una remisión completa y la mediana de duración de la remisión fue de 22,5 meses.
No obstante, se trata de un estudio retrospectivo a largo plazo realizado en un único centro, por lo que sus resultados deben considerarse principalmente como evidencia exploratoria del mundo real. Se necesitan más estudios prospectivos y multicéntricos para confirmar estos hallazgos.
6. Nefropatía por IgA de alto riesgo: rituximab combinado con glucocorticoides como línea de investigación
Además de la MCD, la FSGS y la MN, también resulta de interés la investigación sobre rituximab en pacientes con nefropatía por IgA de alto riesgo. La nefropatía por IgA con formación de semilunas (c-IgAN) es un subtipo patológico asociado con un mayor riesgo de progresión de la enfermedad. En particular, los pacientes con una formación extensa de semilunas pueden experimentar un deterioro rápido de la función renal.
En ERA 2026 se presentó un estudio retrospectivo de un único centro en Italia que comparó rituximab combinado con glucocorticoides con un régimen convencional basado en glucocorticoides a dosis altas en pacientes con c-IgAN de alto riesgo.
Entre los pacientes cuya mediana de proteinuria basal era de 1800 mg/24 h, la reducción de la proteinuria de 24 horas alcanzó el 87,8% en el grupo tratado con rituximab más glucocorticoides, frente al 15,4% en el grupo tratado con el régimen convencional (P=0,0049).
Asimismo, la pendiente anual de la eGFR fue de +5,1 mL/min/1,73 m²/año en el grupo de rituximab más glucocorticoides, frente a −8,0 mL/min/1,73 m²/año en el grupo tratado con el régimen convencional.
Estos resultados sugieren que el tratamiento dirigido a las células B podría tener valor para futuras investigaciones en pacientes con c-IgAN de alto riesgo. Sin embargo, la evidencia disponible procede principalmente de estudios retrospectivos y todavía no es suficiente para establecer una recomendación terapéutica clínica de aplicación generalizada.
7. El tratamiento con rituximab está pasando de la “eficacia” a la “gestión de precisión”
En conjunto, los estudios presentados en ERA 2026 muestran un cambio en los principales objetivos de investigación sobre rituximab. En el pasado, los estudios se centraban principalmente en determinar si el medicamento podía inducir la remisión de la enfermedad. Actualmente, un número creciente de investigaciones presta atención a cuestiones como:
- Cómo prolongar la duración de la remisión clínica;
- Cómo reducir el riesgo de recaída;
- Cómo optimizar el esquema de administración en función de la respuesta individual del paciente;
- Cómo utilizar indicadores como la eGFR para evaluar los resultados renales a largo plazo;
- Cómo ampliar la investigación de rituximab a pacientes refractarios y de alto riesgo.
Por tanto, los avances en rituximab no se limitan al aumento del número de enfermedades en las que se investiga o utiliza, sino que también reflejan un cambio en el enfoque terapéutico: de la simple “administración del medicamento” hacia un manejo prolongado, dinámico e individualizado.
Conclusión
Los múltiples estudios presentados en ERA 2026 amplían la evidencia clínica disponible sobre el tratamiento con rituximab en enfermedades renales inmunomediadas. Desde la remisión a largo plazo en adultos con MCD/FSGS, pasando por la optimización de los esquemas terapéuticos y la monitorización del riesgo de deterioro de la función renal en la MN, hasta la investigación en el síndrome nefrótico refractario y la c-IgAN de alto riesgo, el ámbito de investigación de rituximab continúa ampliándose.
DengYuePharma considera que, a medida que avancen la investigación sobre los mecanismos dirigidos a las células B y el concepto de medicina de precisión, la aplicación clínica de rituximab prestará cada vez mayor atención a la estratificación de los pacientes, la respuesta al tratamiento y el manejo a largo plazo de la función renal. No obstante, para determinadas enfermedades y subgrupos de pacientes en los que la evidencia actual sigue siendo limitada, todavía se necesitan estudios de mayor tamaño, prospectivos y multicéntricos que proporcionen una base más sólida para la práctica clínica.
A medida que se profundiza en el conocimiento de los mecanismos patogénicos de las enfermedades renales inmunomediadas, el tratamiento dirigido a las células B se ha convertido gradualmente en una importante área de investigación en nefrología. Rituximab (RTX), un anticuerpo monoclonal clásico dirigido contra CD20, se ha utilizado ampliamente en los últimos años para el tratamiento de diversas enfermedades glomerulares inmunomediadas.
En el 63.º Congreso de la European Renal Association (ERA 2026) se presentaron varios estudios relacionados con rituximab, que abarcaron la enfermedad por cambios mínimos (MCD) en adultos, la glomeruloesclerosis focal y segmentaria (FSGS), la nefropatía membranosa (MN), el síndrome nefrótico (NS) refractario y la nefropatía por IgA con formación de semilunas (c-IgAN), entre otras patologías. Estos resultados aportan nueva evidencia clínica sobre distintos aspectos del uso de rituximab, como la duración de la remisión, el riesgo de recaída, los esquemas de administración y la monitorización de la función renal.
1. Información básica sobre rituximab
| Elemento | Información |
| Nombre genérico | Rituximab |
| Tipo de medicamento | Anticuerpo monoclonal anti-CD20 |
| Principal diana terapéutica | CD20 |
| Principal mecanismo de acción | Dirigido a las células B y favorece su eliminación |
| Principales áreas terapéuticas | Enfermedades hematológicas y diversas enfermedades inmunomediadas |
| Aplicaciones en nefrología | Nefropatía membranosa, MCD, FSGS, entre otras |
| Características del tratamiento | Modulación de la respuesta inmunitaria anómala mediante la acción dirigida sobre las células B |
Rituximab se dirige al antígeno CD20 presente en la superficie de las células B y favorece su eliminación, modulando así las respuestas inmunitarias anómalas. A medida que se ha reconocido cada vez más el papel de las células B en la producción de autoanticuerpos y en las enfermedades inmunomediadas, el uso de rituximab se ha ampliado progresivamente desde las enfermedades hematológicas hacia diversas enfermedades autoinmunes.
2. Estudio TURING: nueva evidencia clínica importante para el tratamiento de la MCD y la FSGS en adultos
Entre los estudios relacionados con rituximab presentados en ERA 2026, el estudio TURING constituye un avance de especial interés.
Durante mucho tiempo, las opciones terapéuticas para la MCD y la FSGS en adultos han sido relativamente limitadas. Los glucocorticoides suelen constituir una de las principales opciones de tratamiento; sin embargo, algunos pacientes presentan recaídas, dependencia de los glucocorticoides o problemas asociados con el tratamiento prolongado. Por ello, prolongar la duración de la remisión y reducir el riesgo de recaída siguen siendo objetivos clínicos importantes.
El estudio TURING incluyó a 149 pacientes adultos con MCD o FSGS de nuevo diagnóstico o en recaída, acompañadas de síndrome nefrótico, con el objetivo de evaluar más a fondo el valor terapéutico de rituximab en esta población.
Los resultados mostraron que, entre los pacientes con FSGS que habían alcanzado una remisión clínica, la tasa de remisión completa fue mayor en el grupo tratado con rituximab que en el grupo placebo: 96% frente a 63%, respectivamente (P=0,015).
El seguimiento a largo plazo también mostró diferencias. Con una mediana de seguimiento de 2,8 años, la mediana del tiempo hasta la recaída fue de 23 semanas en el grupo placebo, mientras que la mayoría de los pacientes tratados con rituximab seguían en remisión al final del seguimiento. El riesgo de recaída se redujo significativamente (HR=0,22; P<0,0001).
El análisis por subgrupos también mostró que, tanto en pacientes con MCD como en aquellos con FSGS, el tratamiento con rituximab se asoció con un menor riesgo de recaída.
Estos resultados indican que los avances en rituximab ya no se centran únicamente en si el tratamiento puede inducir la remisión, sino también en cómo mantenerla durante más tiempo y reducir el riesgo de recaída.
3. Nefropatía membranosa: del tratamiento al manejo a largo plazo
La nefropatía membranosa (MN) es una de las enfermedades renales inmunomediadas en las que el uso de rituximab está más consolidado. En los últimos años, el interés clínico ha evolucionado desde la simple inducción de la remisión hacia la individualización del manejo en función de la respuesta al tratamiento y la identificación precoz del riesgo de deterioro de la función renal.
Uno de los estudios presentados en ERA 2026 comparó un esquema de tres dosis de rituximab con un régimen basado en ciclofosfamida administrada de forma cíclica en combinación con glucocorticoides.
El estudio mostró que algunos pacientes presentaban concentraciones séricas bajas de rituximab después del tratamiento convencional con dos dosis, lo que aportó fundamentos para investigar la posibilidad de administrar dosis adicionales. A los 18 meses, las tasas de remisión sin recaída fueron similares entre ambos grupos: 73% y 72,1%, respectivamente. Sin embargo, la tasa acumulada de recaída fue mayor en el grupo tratado con el régimen convencional, 16% frente a 4% en el grupo de rituximab.
En cuanto a la seguridad, la incidencia de acontecimientos adversos fue del 11% en el grupo de rituximab, frente al 34% en el grupo de tratamiento convencional.
Estos resultados sugieren que, en determinados pacientes con MN, el esquema de tratamiento con rituximab podría necesitar ajustes en función de la respuesta individual, en lugar de seguir exclusivamente un régimen fijo.
4. Los cambios en la eGFR podrían ayudar a identificar el riesgo de progresión de la enfermedad renal
Además de optimizar los esquemas de administración, los estudios presentados en ERA 2026 también prestaron especial atención a los cambios a largo plazo de la función renal después del tratamiento con rituximab.
Un estudio multicéntrico retrospectivo basado en el registro internacional RITERM incluyó a 239 pacientes con MN procedentes de 30 centros de 15 países. Todos los pacientes habían recibido tratamiento con rituximab y contaban con un seguimiento mínimo de 36 meses.
Los resultados mostraron que, a los 12 meses de tratamiento, aproximadamente el 63% de los pacientes había alcanzado una remisión clínica. De particular interés, el análisis mediante curvas ROC indicó que una disminución de la eGFR ≥2,6 mL/min/1,73 m² a los 12 meses podría estar asociada con un mayor riesgo de deterioro rápido posterior de la función renal.
Una de las principales implicaciones clínicas de este estudio es que la evaluación después del tratamiento con rituximab no debería centrarse únicamente en la proteinuria y la remisión clínica; el seguimiento dinámico de los cambios en la eGFR también tiene una importancia considerable.
Para los profesionales sanitarios, la identificación temprana de los cambios en la función renal puede ayudar a evaluar oportunamente el pronóstico del paciente y, según las circunstancias individuales, reconsiderar la estrategia terapéutica.
5. Síndrome nefrótico refractario: rituximab continúa en investigación
El síndrome nefrótico refractario suele incluir situaciones complejas como resistencia a los glucocorticoides, dependencia de estos fármacos o recaídas frecuentes. Algunos pacientes también presentan una respuesta limitada a los tratamientos inmunosupresores convencionales.
En ERA 2026 se presentó un estudio de Polonia basado en 10 años de experiencia de un único centro, que incluyó a 48 pacientes con síndrome nefrótico grave que no respondieron al tratamiento inmunosupresor convencional. Entre ellos se encontraban pacientes con MN, FSGS y MCD.
Los resultados mostraron una tasa global de respuesta al tratamiento con rituximab del 77,1% (37/48). De estos pacientes, 13 alcanzaron una remisión completa y la mediana de duración de la remisión fue de 22,5 meses.
No obstante, se trata de un estudio retrospectivo a largo plazo realizado en un único centro, por lo que sus resultados deben considerarse principalmente como evidencia exploratoria del mundo real. Se necesitan más estudios prospectivos y multicéntricos para confirmar estos hallazgos.
6. Nefropatía por IgA de alto riesgo: rituximab combinado con glucocorticoides como línea de investigación
Además de la MCD, la FSGS y la MN, también resulta de interés la investigación sobre rituximab en pacientes con nefropatía por IgA de alto riesgo. La nefropatía por IgA con formación de semilunas (c-IgAN) es un subtipo patológico asociado con un mayor riesgo de progresión de la enfermedad. En particular, los pacientes con una formación extensa de semilunas pueden experimentar un deterioro rápido de la función renal.
En ERA 2026 se presentó un estudio retrospectivo de un único centro en Italia que comparó rituximab combinado con glucocorticoides con un régimen convencional basado en glucocorticoides a dosis altas en pacientes con c-IgAN de alto riesgo.
Entre los pacientes cuya mediana de proteinuria basal era de 1800 mg/24 h, la reducción de la proteinuria de 24 horas alcanzó el 87,8% en el grupo tratado con rituximab más glucocorticoides, frente al 15,4% en el grupo tratado con el régimen convencional (P=0,0049).
Asimismo, la pendiente anual de la eGFR fue de +5,1 mL/min/1,73 m²/año en el grupo de rituximab más glucocorticoides, frente a −8,0 mL/min/1,73 m²/año en el grupo tratado con el régimen convencional.
Estos resultados sugieren que el tratamiento dirigido a las células B podría tener valor para futuras investigaciones en pacientes con c-IgAN de alto riesgo. Sin embargo, la evidencia disponible procede principalmente de estudios retrospectivos y todavía no es suficiente para establecer una recomendación terapéutica clínica de aplicación generalizada.
7. El tratamiento con rituximab está pasando de la “eficacia” a la “gestión de precisión”
En conjunto, los estudios presentados en ERA 2026 muestran un cambio en los principales objetivos de investigación sobre rituximab. En el pasado, los estudios se centraban principalmente en determinar si el medicamento podía inducir la remisión de la enfermedad. Actualmente, un número creciente de investigaciones presta atención a cuestiones como:
- Cómo prolongar la duración de la remisión clínica;
- Cómo reducir el riesgo de recaída;
- Cómo optimizar el esquema de administración en función de la respuesta individual del paciente;
- Cómo utilizar indicadores como la eGFR para evaluar los resultados renales a largo plazo;
- Cómo ampliar la investigación de rituximab a pacientes refractarios y de alto riesgo.
Por tanto, los avances en rituximab no se limitan al aumento del número de enfermedades en las que se investiga o utiliza, sino que también reflejan un cambio en el enfoque terapéutico: de la simple “administración del medicamento” hacia un manejo prolongado, dinámico e individualizado.
Conclusión
Los múltiples estudios presentados en ERA 2026 amplían la evidencia clínica disponible sobre el tratamiento con rituximab en enfermedades renales inmunomediadas. Desde la remisión a largo plazo en adultos con MCD/FSGS, pasando por la optimización de los esquemas terapéuticos y la monitorización del riesgo de deterioro de la función renal en la MN, hasta la investigación en el síndrome nefrótico refractario y la c-IgAN de alto riesgo, el ámbito de investigación de rituximab continúa ampliándose.
DengYuePharma considera que, a medida que avancen la investigación sobre los mecanismos dirigidos a las células B y el concepto de medicina de precisión, la aplicación clínica de rituximab prestará cada vez mayor atención a la estratificación de los pacientes, la respuesta al tratamiento y el manejo a largo plazo de la función renal. No obstante, para determinadas enfermedades y subgrupos de pacientes en los que la evidencia actual sigue siendo limitada, todavía se necesitan estudios de mayor tamaño, prospectivos y multicéntricos que proporcionen una base más sólida para la práctica clínica.
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